Las especies que persiguen los traficantes son maderas preciosas, como los cedros negros, la palma colombiana, el linde y el algarrobo, que son especies en vía de extinción. Incluso, solo unas cuantas pulgadas de algunas valdrían lo mismo que un gramo de oro, que está a casi 100.000 pesos.
Por otro lado, cifras del Banco Mundial del 2006 indican que, en Colombia, el 42 por ciento de la madera que se explota, transporta y comercializa en el país es ilegal. No obstante, Miguel Pacheco, especialista forestal del Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia (WWF, por sus siglas en inglés), se atreve a señalar que la cifra en la actualidad se queda corta, debido a que según estudios elaborados por la propia entidad señalan que la cantidad se aproxima al 75 por ciento


